Diseñar vs Programar videojuegos

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Diseñar vs Programar videojuegos

cómo lxs “gamers” arruinaron todo

Hoy hay mucha gente que sabe programar, quizás sigue siendo un trabajo bien pago porque existen miles de lenguajes y, dentro de cada lenguaje, miles de especialidades. Antes era mucho menos común encontrar gente que supiera programar, había menos lenguajes y lxs programadorxs eran más generalistas. Hoy los lenguajes más populares de alto nivel permiten desarrollar para distintos soportes, antes era el conocimiento del bajo nivel lo que permitía desarrollar para cualquier soporte. También habría que aclarar que, mientras cualquier persona con una computadora podía desarrollar para ese soporte, programar para consolas como Atari, Nintendo o Sega era más complicado, era necesario tener acceso a dispositivos y entornos más exclusivos. Sin embargo, incluso para muchas consolas (sobre todo las más viejas), la tarea de diseñar y programar un videojuego recaía sobre una sola persona o un grupo muy reducido. Cuando era chico y estaba aprendiendo a programar había, por así decir, dos grandes caminos. Un camino “serio” que tenía que ver programas de administración y bases de datos y un camino mucho más estimulante para mí que tenía más que ver con el arte, música y video y, por supuesto, juegos. Aunque con el tiempo me fue interesando el mundo de los utilitarios, una parte muy grande de mis experimentos eran videojuegos. Un montón de proyectos incompletos de aventuras gráficas, estrategia y RPGs y un par de juegos de acción repetitivos terminados.

Fue mucho, muchísimo después, cuando trabajé en una empresa de videojuegos, que por primera vez conocí la figura del “game designer” (alguien que copipasteaba sprites de nubes del Mario para su propio plataformero, pasaba incontables horas en un Photoshop haciendo collages con fotos de famosxs que sacaba de Internet, agarraba partituras MIDI de otros videojuegos y cambiaba los instrumentos con los VSTs más realistas que encontraba, etc). Pasé muchos momentos lindos en esa empresa, también conocí gente que quiero mucho y todavía son mis amigxs pero también aprendí a discriminar dos cosas muy muy diferentes: los videojuegos y la industria de los videojuegos. Me da la impresión de que son cosas que cada vez se confunden más, que confluyen ya estúpidamente en la relativamente reciente figura del “gamer”. “Gamer” es una persona que tiene una silla, un canal de Twitch y hardware muy cheto. Ah, sí, muchas veces también le gustan los deportes y la competición pero incluso eso puede tener muy poco o nada que ver con los videojuegos (por eso sus opiniones y “análisis” son tan pedorros).

Los desarrollos de videojuegos se volvieron cada vez más grandes y un poco parece tener sentido la “división del trabajo”, gente que diseñe por un lado y gente que programe por el otro. Pero en el cine, arte “total” anterior, donde también los equipos son muy grandes, una novela, un libreto, un guión, todas estas cosas ya tienen cierta autonomía, ya son obras independientes, apreciables en sí, valiosas, obras literarias digamos. ¿Qué es el diseño de un videojuego sin un videojuego? La verdad que mientras estudios gastan millones en desarrollos que son menos que mediocres, de pronto un programador con una buena idea saca un Minecraft y lo revoluciona todo. Un pequeño excurso al respecto: Minecraft también es un ejemplo de elegancia, cuando unas pocas reglas muy simples dan libertad y pueden conducir a progresiones muy complejas. Fin del excurso.

Programar ya es diseñar, los programas tienen que pensarse, proyectarse, imaginarse, etc. Si existe la figura del diseñador separada de la del programador es porque se parte de una concepción de programación que no tiene nada que ver con la creatividad. No por nada se habla de ingeniería en sistemas, en desarrollo de software o lo que sea. Y no es que esté mal pero programar no es solamente eso, la programación no se agota en saber cómo hacer algo que otra persona pide. También hay creatividad en la programación, hay muchas maneras de acercarse a ella y aprender y, sobre todo, ¡de disfrutar!

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